Msgr.’s Christmas Message / Mensaje de Navidad de Monseñor

A CHRISTMAS MESSAGE FROM YOUR PASTOR
Although around this time last year, the COVID-19 and its threat was beginning to be worrisome, we all had great plans for 2020. But our normal life and exciting plans for ourselves and families sadly got disrupted as the onslaught of the pandemic became more serious.
The pandemic has been a terrible shock and distraction to all nations and peoples of the world. The virus is taking away lives unmatched by any worldly disasters, natural or man-made. There is total isolation from family and friends because of restrictions in our movements. Many people are financially stressed because they are furloughed. Great plans for vacations are shattered. Thousands of children have lost their parents. At their tender ages, they are experiencing depression, irritation, anger, and feeling cut off from their friends. What the world continues to suffer because of this dreadful virus leaves us desiring much.
Yes, God is our ultimate desire, who at this time of the year, makes us hear again the beautiful story of Christmas. We pay special attention to the Holy Scriptures and our decorated Christmas crib. We thank those who set up the crib each year to remind us of what took place over 2000 years ago. We should make time to meditate on each detail to understand the Christmas story, the story of our salvation. We see Mary, Joseph, and the child Jesus. We see shepherds, the Three Wise Men, and animals. We see a manger, straw, and sheds for the poor shepherds. The invitation to the Nativity Scene, guarded by the “Bethlehem Star,” is a demonstration of God’s love for everyone and his invitation to bring all peoples to his Son. At Christmas, God gives us his greatest gift, Jesus Christ, was sent into the world to save it.
Christmas assures us that we have someone to turn to when we are faced with hardships such as the COVID-19 impacting the world and our own lives so negatively. This is the Savior of the world He is waiting to be born to bring smiles to our faces, healing to bodies, and hope as we journey through life.
I am pleased to see several of you attending Mass and our Religious Education Programs for our children being enthusiastically patronized by parents. My sincere thanks and blessings go to our untiring staff and benevolent voluntaries who are always at our beck and call, availing themselves night and day to the needs of St. Luke parish even during this difficult time.
I am so excited and grateful to the Lord that the dream of St. Luke for the renovation and expansion is making rapid progress and I thank everyone for their generosity both in kind and cash. The Lord richly bless you.
I wish you all an amazingly happy Christmas however different it may look for you this year. I wish you all a good start into an incredibly healthy and stable New Year that will see the return to a new normal in our lives and across the entire world. I pray for God’s uninterrupted mercies, peace, joy, and protection for all of you.

Merry Christmas and God Bless,
Msgr. Raphael Peprah


MENSAJE DE NAVIDAD DEL PASTOR
Aunque alrededor de esta época el año pasado, el COVID-19 y su amenaza comenzaban a ser preocupantes, todos teníamos grandes planes para el 2020.
Pero nuestra vida normal y nuestros emocionantes planes para nosotros y nuestras familias, lamentablemente se vieron interrumpidos a medida que el embate de la pandemia se hizo más intenso y grave.
La pandemia ha sido una conmoción terrible y una distracción para todas las naciones y pueblos del mundo. El virus está quitando vidas incomparables por desastres mundanos, naturales o provocados por el hombre. Existe un aislamiento total de familiares y amigos debido a las restricciones en nuestros movimientos. Muchas personas están estresadas económicamente porque están sin permiso. Los grandes planes de vacaciones se hacen añicos. Miles de niños han perdido a sus padres. A su tierna edad, están experimentando depresión, irritación e ira, y se sienten separados de sus amigos.
Lo que el mundo sigue sufriendo a causa del terrible virus deja mucho que desear. Sí, Dios es nuestro mayor deseo, quien en esta época del año, nos hace volver a escuchar la hermosa historia de la Navidad. Prestamos especial atención a las Sagradas Escrituras y a nuestro pesebre decorado. Agradecemos a quienes montan la cuna cada año para recordarnos lo que sucedió hace más de 2000 años. Tome tiempo para meditar en cada detalle para comprender la historia de Navidad, la historia de nuestra salvación. Vemos a María, José y el niño Jesús. Vemos pastores, los Reyes Magos y animales. Vemos un pesebre, pajitas y cobertizos para los pastores pobres. La invitación a Belén, custodiada por la “Estrella de Belén”, es una demostración del amor de Dios por todos y su invitación a acercar a todos los pueblos a su Hijo.
En Navidad, Dios nos da su mayor regalo, Jesucristo, al mundo para salvarlo. La Navidad nos asegura que tenemos a alguien a quien acudir cuando nos enfrentamos a dificultades; como el COVID-19 que impactan al mundo y a nuestras propias vidas de manera tan negativa. Este es el Salvador del mundo, que está esperando nacer para traer sonrisas a nuestros rostros, sanar los cuerpos y esperanza mientras viajamos por la vida.
Me complace ver a varios de ustedes asistiendo a la misa y a nuestros programas de educación religiosa para nuestros niños siendo patrocinados con entusiasmo por los padres.
Mi más sincero agradecimiento y bendiciones van a nuestro incansable personal y benevolentes voluntarios que siempre están a nuestra entera disposición, sirviéndo día y noche a las necesidades de la parroquia de San Lucas, incluso durante este momento difícil. Estoy tan emocionado y agradecido con el Señor que el sueño de San Lucas de renovación y expansión progresa vigorosamente y agradezco a todos por su generosidad tanto en bondad como en generosidad. El Señor les bendiga en creces.
Les deseo a todos una Navidad increíblemente feliz, por diferente que sea para ustedes este año. Les deseo a todos un buen comienzo en un Año Nuevo, increíblemente saludable y estable que verá el regreso a una mayor y más normalidad en sus vidas y en todo el mundo.
Oro por la misericordia, la paz, el gozo y la protección interrumpidas de Dios para todos ustedes.

Bendición,
Mons. Raphael Peprah